jueves, 14 de noviembre de 2013

Emulsiones de ciudad


Kelvis Ochoa no ha revelado la clave de su seducción por Camagüey, pero hay una complicidad evidente: suspendió el proceso de su último disco, para cantarle a esta dama de casi medio milenio, con el sabor cubano que sabe ponerle a la Plaza de El Carmen, con la ternura de hondo bolero que inspira su balada Yo te quiero ver.

¿Será que la distancia bruñe la pasión de ciudadano por los nervios insondables del civismo, por las emulsiones de un artista que, parodiando el título del más reciente fonograma, cura con amor el dolor de la lejanía?

Al cantautor no le bastó venir en julio a celebrar los cinco años de la condición camagüeyana de Patrimonio Cultural de la Humanidad. Este 12 de noviembre volvió a festejar la urbe. Lo trajo otro motivo de memoria que empezó con el gesto de un rey, cuando Fernando VII concedió el título de ciudad a nuestro Puerto Príncipe en 1817. Aquella investidura no pintaba el compromiso de regencia colectiva adquirido con el tiempo por los ribetes humanos de un asentamiento peculiar.

Tal vez a muchos asombre que alguien que no nació aquí, porque Kelvis Ochoa es tunero de nacimiento y pinero por convicción, afirme entre sus prácticas este constante retorno. Pero no cabe duda que la ciudad tiene valores universales para encantar a moradores y visitantes entre leyendas y vericuetos, con sus personas ilustres y especialmente comunes, por la autopista de sus grandes y humildes historias.

Por eso, después de la apertura de la muestra fotográfica El ojo mágico que descubre la ciudad, en la sede de la Oficina del Historiador, Kelvis Ochoa subió al escenario levantado para él y, entre vecinos de múltiples barriadas, le cantó a Camagüey su mosaico sonoro, esgrafiado en pentagrama de emociones.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Amarillo


El amarillo ha batido hoy un récord en Cuba. Alguien invitó a llenar los árboles con cintas de ese color y la gente, como un árbol, salió de la casa prendida al lazo. Quien tenía una prenda ambarina o de matices con parentesco, tomó la pieza del ropero y echó a andar por esta rara suerte de espontánea moda colectiva.

Unos escucharon por primera vez que connotaba la esperanza de la familia norteamericana que espera al hijo de la guerra; otros ni se enteraron. Esa ausencia para Martha Jiménez se tradujo en una gran cinta atada al taburete vacío de su famoso conjunto de la Plaza del Carmen, en Camagüey.

Múltiples iniciativas pintaron la solicitud del cubano por el regreso de otros cuatro a quienes les privaron los colores de la libertad al norte del archipiélago. El amarillo en los cubanos, aún inconscientemente, ha emergido como luz, estímulo, voluntad, entendimiento, amor a la libertad.

Habrá quien prefiera los acentos negativos del color más contradictorio, pero habrá muchos que hoy sintieron optimismo, aunque no sospechen que deben el buen ánimo al amarillo.
 Por lo pronto créame a mí que, sin ser supersticiosa me ha animado a pesar de las ausencias. Se lo aseguro yo que busqué mi vestidito amarfilado.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Vindicación de Varona



A Varona lo han manchado al frente de la escuela. Alguien, pensemos que fue uno aunque todo indica lo contrario, tomó una crayola azul y arañó la hermosa imagen con que Martí lo retrató tan solo con tres palabras: flor de mármol. El monumento al gran pedagogo lleva más de un mes con garabatos. La gente pasa, mira, tal vez no le dice nada el busto de un viejito enjuto que mira al pre del Casino.

Cuando le mientan a Enrique José Varona, el habitante común sabe que nació en nuestro Puerto Príncipe, que fue maestro y, saltando inmediatamente a La Habana, que ya anciano fue el mentor de los jóvenes del tiempo de Mella. Quizá ignore que habló cerquita con Martí, a quien le llevaba cuatro años de edad y al que conoció en una velada del Liceo de Guanabacoa, cuando el lugareño ya era uno de los encendidos polemistas del siglo XIX cubano, con una intensa actividad intelectual como periodista, crítico, poeta, filósofo, educador y estadista. Muerto el Apóstol, dirigió y fue uno de los principales editorialistas del periódico Patria.

Si alguien vive en la calle San Ramón, mencionará de un chispazo que la identificación actual de la vía más larga de Camagüey, es la del santo y la seña de aquel principeño. Por eso en el lejano 1923, el Ayuntamiento le cambió el nombre a la plazoleta de San Ramón, por el de plaza Enrique José Varona. Seis años después se mandó a construir el busto, pero sucedió algo inesperado.

jueves, 8 de agosto de 2013

Sócrates y la Cruzada


La Cruzada Literaria ha tejido una imagen aventurera para los que año tras año salen al encuentro del público en el ancho Camagüey. 

Con esa práctica de andar cuaderno en mano y guitarra en ristre, también ha insuflado entre los participantes el vital sentido de grupo, de gente dispuesta a llegar a cualquier lugar sin andar poniendo condiciones. Pero no todo ha sido leer y cantar.

Hay un lado audaz de este evento nacional de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) al que no siempre miramos: su ineludible ruta al pensamiento. La lectura personal de esos jóvenes de diferentes provincias acerca de su experiencia de viaje es tan interesante como el intercambio colectivo sobre asuntos relacionados con la creación.

viernes, 2 de agosto de 2013

La noticia


Las noticias en Cuba suelen ser asuntos de rara avis, al punto que pueden estar ahí coqueteando, dando brincos para merecer la atención, y pasan como si nada, vencidas por la más pedestre información, debido fundamentalmente a dos causas: la falta de un “olfato” acostumbrado o la costumbre de creer que las noticias son cosas de otro mundo.

El hijo de dos entrañables amigos de mi hogar acaba de ganar una medalla de bronce en Maccabiah, la conocida olimpiada judía. Fue el primer camagüeyano en la primera delegación cubana invitada a ese evento cuatrienal con sede en Israel. En su debut, nuestra nación compitió en kárate, tiro con arco, tenis de mes, softbol y futsal, y logró dos bronces más, una plata y un oro.

Agenda en mano llegué a su casa, un poco apenada por tener que despertarlo, pues casi no había descansado del extenso viaje de regreso. Por suerte estaba en pie, con su rostro enjuto, sorprendido por el interés de multiplicar su logro que, sin dudas, merece el reconocimiento social.

Resulta que de la olimpiada no salió ni una palabra en los medios oficiales, incluso les habían advertido que no esperaran ver algo, porque se trataba de Israel, un país cuyo gobierno ha sido hostil con Cuba, que lo condena en la ONU, que desconoce su respeto a los derechos humanos...

Yo solo pensaba en el silencio con el que se premia a este quinceañero, por culpa de las doctrinas gubernamentales. Este muchacho aprendió kárate en un área deportiva a la que puede asistir cualquier cubano, porque el deporte, como se repite hasta el cansancio, sigue siendo un derecho del pueblo.

Mi medallista olímpico se ha educado en una familia ejemplar. Sus padres son médicos respetados, uno de ellos curó a muchos angolanos, en los últimos cuatro años. Este muchacho ganador va a la escuela como todos sus contemporáneos, pero su condición de hijo de dos culturas, la cubana y la judía, parece negarle el privilegio de la noticia.

viernes, 17 de mayo de 2013

Periódico


La Semana quería batir a los “pepillos” y buscó los recursos a mano para emprender la aún célebre campaña de higienización. Entre palabras hirientes y caricaturas “preventivas” publicó cuanto pudo contra aquellos sujetos de nuevo tipo -y de vieja maña- que acaparaban las reprimendas de la pública opinión. Fijando supuestos rostros creía encerrar el perfil de una conducta de identidad. Todavía hay quienes ven la sexualidad con los tonos oscuros y grises de esta caricatura que ya cumplió sus 85.

lunes, 15 de abril de 2013

Anunciación

 
Ando como la embarazada primeriza que sueña el hijo y es feliz, aunque no por ello deje de temerlo. Una criatura de alma escrita cobra cuerpo y pronto tendrá rostro. Su rápido paso de semilla a fruto me desborda la alegría en medio del asombro. Mi libro bisoño ha empezado a nacer.

El ejercicio periodístico, tan necesario, tan útil, me había condicionado al gusto del diario. Escribir de prisa, lo cual no significa redactar a la ligera, acostumbra a la nota corta o la cuartilla frugal en algunos casos, debido a la constante pugna con el breve espacio para decir hoy, no pasado mañana.