miércoles, 1 de julio de 2015

Gorrión Desgreñado y...


El libro no era para mí, aunque habría de leerlo por las dos. No me imaginaba a mis treinta volando la aventura de un pajarillo con miedos que sale al encuentro de su ciudad. Pero Alma estaba acabada de salir del “cascarón”, y quería explorar sus respuestas ante esa lectura. Entonces comenzó nuestro paseo de la mano de Niurki Pérez, la autora del mapa de afectos por Camagüey, titulado Gorrión Desgreñado y el viejo alfarero (Ediciones El Lugareño, 2013).
 

miércoles, 24 de junio de 2015

Secretos y semillas


El baobad dormía en el secreto de la tierra hasta que tuvo la fantasía de despertar, hace casi 100 años, en la ciudad de Camagüey. De niños aprendimos a temerle, porque si crecía en el pequeño planeta de las lecturas de infancia, podía destruir la casa de El Principito. Pero el nuestro, plantado con las manos amorosas de los profesores de la antigua Escuela Agrícola, ¿realmente ha sido un árbol terrible?

martes, 16 de junio de 2015

Imagen y semejanza


Vivimos en el mundo de la imagen y cada vez la imagen resulta más indómita. Cualquiera graba. Las herramientas de edición están a mano. Discos duros, devedés, memorias flash soportan un sinfín de contenidos. Las salas de cine continúan casi vacías. La televisión sigue perdiendo audiencia. Los hogares abren la puerta a la seudocultura en el paquete dominante de la semana. Ante el constante flujo de material audiovisual, ¿cómo no perder las coordenadas de lo que somos, de lo que hemos construido, de lo que queremos?

miércoles, 3 de junio de 2015

Regreso


Amaneció lloviendo. Luego escampó un poco, pero el día seguía pintando para gris. Alma quedaba refunfuñando en el corral, porque casi era hora de su tropel. Seguro mientras ya andaba correteando por la casa con Daniel, detrás de la pelota que le dio papá, yo llegaba a la redacción, después de casi un año y medio sin sus rutinas. Y aunque encontré afecto del bueno, el espacio de mis cuartillas se me ha antojado mustio. ¿Seré yo? ¿Serán los olvidos, las ausencias, los vacíos? Hoy he vuelto a trabajar. Hoy he prendido la vela de la esperanza para que mis días aquí se llenen de colores.

martes, 6 de mayo de 2014

Alma


¿Cómo ser madre?, me preguntaba desde que estabas en el vientre. Solo era hija hasta hace muy poco y, por mucho que se aconseje, no es cosa que se aprenda de un manual. Y para mi sorpresa, las mejores lecciones me las has dado tú, mi doctora en ciencias de la maternidad.
 
A la vuelta de pocas semanas despejaste mis dudas, me quitaste los miedos con el lenguaje de miradas por palabras, con que me dices a cada instante que soy todo para ti.
 
Me has llenado de regalos diarios con ojos de azul que me traen el dulce recuerdo de tu bisabuelo Mipa, aunque la ascendencia del color también la disputa tu abuelo paterno.
 
El mayor de los placeres brota cada mañana cuando floreces con amplia sonrisa a punto de carcajada, y comienzas con tanto ajetreo con el ansia de saltar de la cuna a mi regazo.
 
No hay pesadumbre cuando a media madrugada me despiertas con cierto lloriqueo porque te orinaste y porque además tienes hambre. Sigo siendo inmensamente feliz.
 
Ante la cercanía del segundo domingo de mayo, todos los pensamientos y deseos de los hijos van para mamá, pero yo he querido hacer una excepción. Aunque este es solo el comienzo de un lazo de por vida, quiero agradecerte, mi niña, por darme la posibilidad de andar este camino infinito de ser y querer ser madre.



viernes, 20 de diciembre de 2013

La brújula y el reloj


La imagen de un reloj de arena que se agota pone rostro al preámbulo del medio milenio de nuestra villa, como si 500 años hubieran pasado como indetenibles granitos, aunque el trayecto de Santa María del Puerto del Príncipe a Camagüey ha sido largo y azaroso.

Convocatorias rezagadas para los artistas ponen en duda un proyecto de festividad pensado con antelación. Una programación de cientos de actividades amenaza con agotar el aniversario la primera semana de febrero. El ajetreo constructivo devuelve el recuerdo del polvo y el fango que por mucho tiempo señorearon aquí. Y tanto esfuerzo para alistar calles y edificios parece bifurcar la esencia de la gran celebración.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Emulsiones de ciudad


Kelvis Ochoa no ha revelado la clave de su seducción por Camagüey, pero hay una complicidad evidente: suspendió el proceso de su último disco, para cantarle a esta dama de casi medio milenio, con el sabor cubano que sabe ponerle a la Plaza de El Carmen, con la ternura de hondo bolero que inspira su balada Yo te quiero ver.

¿Será que la distancia bruñe la pasión de ciudadano por los nervios insondables del civismo, por las emulsiones de un artista que, parodiando el título del más reciente fonograma, cura con amor el dolor de la lejanía?

Al cantautor no le bastó venir en julio a celebrar los cinco años de la condición camagüeyana de Patrimonio Cultural de la Humanidad. Este 12 de noviembre volvió a festejar la urbe. Lo trajo otro motivo de memoria que empezó con el gesto de un rey, cuando Fernando VII concedió el título de ciudad a nuestro Puerto Príncipe en 1817. Aquella investidura no pintaba el compromiso de regencia colectiva adquirido con el tiempo por los ribetes humanos de un asentamiento peculiar.

Tal vez a muchos asombre que alguien que no nació aquí, porque Kelvis Ochoa es tunero de nacimiento y pinero por convicción, afirme entre sus prácticas este constante retorno. Pero no cabe duda que la ciudad tiene valores universales para encantar a moradores y visitantes entre leyendas y vericuetos, con sus personas ilustres y especialmente comunes, por la autopista de sus grandes y humildes historias.

Por eso, después de la apertura de la muestra fotográfica El ojo mágico que descubre la ciudad, en la sede de la Oficina del Historiador, Kelvis Ochoa subió al escenario levantado para él y, entre vecinos de múltiples barriadas, le cantó a Camagüey su mosaico sonoro, esgrafiado en pentagrama de emociones.