martes, 17 de julio de 2018

ADN taíno: se lleva pero no se dice


Foto: Otilio Rivero Delgado.
Me molesta el eslogan de la guagua de dos pisos. No entraré en el detalle de si pegan o no el marrón del letrero y las palmas y los tinajones superpuestos al exótico colorín andante. Eso no me preocupa tanto como lo que a la vista de todos se desconoce con cuatro palabras: Cinco siglos de historia.

Recuerdo que la expresión se manejó desde la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey alrededor del 2014, precisamente porque el dos de febrero de ese año conmemoramos el aniversario 500 de la fundación de la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe. Estaba más que justificada.

De aquel hecho a la etiqueta actual han crecido las incongruencias entre lo que se dice y lo que se enseña, hablo desde la comunicación social. Ese ómnibus de ruta en ruta va fijando en la mente de los crédulos solo un segmento de lo que somos. Así de sencillo queda desprotegida nuestra herencia aborigen.

lunes, 18 de junio de 2018

Poética de lo sagrado


No puedo callar mi angustia por el mundo que se nos impone. No puedo negar mi obsesión de perseguir lo que pueda ayudarme a comprender e interpretar la realidad, pues como se ha insistido, interpretar la realidad es casi llegar a transformarla. Confieso que premeditadamente yo no andaba buscando este libro de Adolfo Colombres. Llegó a mis manos gracias al Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, y ha sido un descubrimiento, un tesoro. ¿Por qué?
Cada vez somos más cómplices del desarraigo afectivo. Buscamos por la web el contacto humano, con la torpeza de intentar suplir la carencia del encuentro personal. Se nos quiere convencer de que la lógica de nuestro tiempo entraña el vértigo de sucumbir en las autopistas de la información. Se nos hace creer que valemos por la hiperconectividad, aunque limite los lazos familiares y fragmente los espacios de relación cotidiana.

miércoles, 6 de junio de 2018

Gerardo Alfonso: inventar y existir, he ahí el problema


Fotos: Javier Lacaba (TV Camagüey)
Gerardo Alfonso ha engañado a quienes relacionan sus canas y su barriga de cincuentón con la imagen del acomodamiento y la dejadez; sin embargo, en los últimos años —en los que se inscribe su carrera entera— ha sudado gordo para crear dos géneros musicales, el ochanga y el guayasón, aunque los entendidos no le hayan hecho caso.

Una década atrás, cuando vino a Camagüey a iniciar gira de verano desde el Teatro Principal, le faltaba el valor para defender su invento, por eso tendía rápido Sábanas blancas como si lo suyo solo fueran (Son) los sueños todavía. 

viernes, 11 de mayo de 2018

El envés de la feria


Foto: Leandro Pérez Pérez.
El primer pensamiento que provocan las ferias de artesanía no pasa por la mente, sino por el bolsillo. Como el salario común no da para comprar lo de tradición, lo que queda es ir aunque sea a mirar y a sufrir. Visto desde esta perspectiva, los artesanos encajan en el retrato del villano, sin embargo, en Arte para Mamá me propuse descubrirles el corazoncito.

Las producciones en las perchas, las vidrieras y los stands tienen su rostro oculto y hay porqués que alcanzan niveles de absurdo por las fuentes de las materias primas, culpables en alto por ciento del precio "astronómico" de una producción en Cuba.

"Es un poquito caro", me dijo con voz de culpable y avergonzado el trinitario Ernesto Vladimir Fonseca Montero, al mostrarme sus confecciones con el sello Fibratex, de bordado y deshilado a mano, entre otras técnicas aprendidas de sus abuelas. Él demora seis meses en un mantel para ocho comensales: "Aquí donde me vez tengo las córneas inflamadas", dijo abriéndome los párpados.

Cerca está el puesto de Yuri Vidal Cardoso, un camagüeyano que sabe los misterios y las malcriadeces del barro. En las ferias habaneras le ha ido bien, y quiso probar en su tierra con las vasijas logradas con la arcilla rosada caolinítica, resistente a altas temperaturas en el horno. Se arriesgó con sus piezas de "mates muy serios", a pesar de que la clientela busca colorines, dorados, plateados y mucho brillo.


A unos pasos de allí venden los cienfuegueros del proyecto Reinel y Dianko. Ambos celebran una década de consagración al diseño, y lamentan la poca divulgación en los medios nacionales del trabajo de los miembros de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas. "Por su forma de vestir puede identificarse a un pueblo. La moda no solo está en lo que se lleva, sino en cómo eso influye en el ideal y el comportamiento de las personas", sentenció Dianko.

El Centro Cultural Casino de Camagüey ha acogido desde el 2 de mayo hasta mañana, la Feria Nacional de Artesanía Arte para Mamá. Los aguaceros coartaron determinadas afluencias y al calor adentro ha puesto de moda las pencas y los abanicos. Entre dientes o a bocajarro se ha escuchado de todo, y también se ha comprado de todo. 

Los visitantes agradecen la atención del Fondo Cubano de Bienes Culturales, y el Fondo se aferra a la feria para que aumente el roce de los artesanos y el público, y así se aprecie lo único y se desestime lo ajeno seriado. Queda mucho por resolver como el tema caliente de la importación y procesos que permitan abaratar y no encarecer; lo del salario es un caso aparte...

En cuanto a Arte para Mamá, no sería justa si omitiera el servicio y el trato amable y seductor hacia las personas, aunque solo fueran a mirar y a preguntar, así como el esfuerzo por ofrecer con dignidad lo que se hace por herencia, aunque en casa cueste tanto que sea tendencia de orgullo lo nuestro.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Periodismo en cartas de viaje de Aurelia Castillo


En el mundo ya solo vale la información que se transmite con instantaneidad. Entonces, ¿por qué debería importar un libro como Cartas de viaje si, a los efectos de esa rapidez, los textos de Aurelia Castillo de González nos llegan con unos 130 años de retraso?

Sin embargo, como no hace mucho advirtió el investigador Eduardo Torres Cuevas, vivimos el momento más complejo y trascendental de nuestra historia, porque “se está jugando con la no memoria de una generación”.

Y Aurelia Castillo sigue siendo una auténtica desconocida, aunque se reconoció a sí misma sin ambages. “Soy de La Habana y suelo enviar a un periódico noticias de lo que veo”, 1 le dijo al químico y microbiólogo francés Louis Pasteur.

Para muchos resultará inaudito que una mujer fuera corresponsal en el siglo XIX, y aún más por lo que comprendió y expresó en el diario El País, desde septiembre de 1889 hasta mayo de 1890. Su hondura no encajó en el canon de su tiempo: “Salgamos de lo estético y vengamos a lo útil, a lo práctico, a lo indispensable ya para la vida”.2

martes, 20 de febrero de 2018

Cuando Carlos Acosta nos dio su corazón


Hace siete años que este célebre bailarín cumplió su sueño de bailar para los cubanos de tierra adentro. Como regresa a Camagüey ya con una compañía, la Acosta Danza, rescato lo que publiqué en el semanario Adelante, el 27 de noviembre del 2010, como un ejercicio de entrevista a partir de los únicos cinco minutos que dieron a colegas de la prensa para intercambiar con él. Espero que la disfruten y no dejen de verlo mañana en el Teatro Principal, donde Carlos Acosta volverá a bailar.

Mi corazón entero para todos ustedes”

Caballero, me van a matar del corazón”, así empezó a despedirse Carlos Acosta del “Principal”. Le habían entregado las distinciones y quiso reponer con las palabras aquella suite muy suya de amistad, amor, de cubanía, para el pueblo camagüeyano: “Mi corazón entero para todos ustedes”. Después cerraron el telón, pero nosotros, los intrusos, lo buscamos para que contara más de este teatro y él, de la gira y su danza para Cuba.

viernes, 16 de febrero de 2018

La hoja de la caleta (II)


Dos viernes atrás dirigimos nuestra mirada a La hoja de la caleta, desde la visión de habitantes de Santa Cruz del Sur, por la pervivencia en ellos de la experiencia del rodaje, y porque sus protagonismos visibles o anónimos fueron vitales para la concreción de esta película. Hoy enfocaremos el otro equipo de realización, para calibrar lo que no se ve en la pantalla.

La primera exhibición en la ciudad de Camagüey de ese filme cubano dirigido por Mirta González y Jorge Campanería ocurrió el 27 de enero en El Circuito, donde antes funcionó el cine Encanto. Justo allí afloró lo insospechado.