jueves, 22 de junio de 2017

Osmani




A mí nadie me toca la cabeza que no sea él”, me dice la señora que acaba de pararse del sillón, y la muchacha que le sigue también da los argumentos de quien se ha vuelto el hombre ideal de muchas mujeres y hombres en la ciudad de Camagüey, porque sabe el corte exacto de la imagen bella.

Por su patente, Osmani Martín Vega es estilista, pero quienes frecuentamos su casa en la calle San José casi esquina a República, sabemos que también “ejerce” de terapeuta, confesor o psicólogo social, actualizador de la agenda popular y provocador del debate público, porque allí se habla de todo y sin pelos en la lengua.

Yo no empecé a pelar por amor ni porque de niño peinaba muñecas”, así, jacarandoso, prepara el terreno para escuchar lo inesperado: esa fue su salida ante el ultimátum del sector policial porque estaba desvinculado del trabajo.

jueves, 16 de febrero de 2017

Malditos Zikarios


Mi niña nació el 14 de febrero, por la “gracia” de un Aedes. Llegó a mis brazos amarillita y coronada, 30 horas después de rompérseme la fuente. Nada sospechábamos de mi fuerza en cero, del porqué quedaba rendida entre una contracción y otra. Recuerdo al doctor Del Toro con cara de ver en mí a alguien “demasiado” floja para aquella prueba de mujer... hasta que agarró el caso por los cuernos, y la trajo al mundo por parto natural.

Ya en la sala me dolía la espalda y en dos ocasiones sentí escalofríos, pero en la rigurosa toma de temperatura jamás el termómetro indicó alarma febril. Todo, absolutamente todo lo achacábamos a aquellas horas difíciles, con el consuelo de que pasaría. Aunque ambas lucíamos bien, el alta demoró un poquito debido al color en la piel de la pequeña.

La felicidad creció una vez en casa, pero duró poco, cuando se empezaron a notar puntos rojos en mi piel, que en pocas horas eran un rash soberano. Esa erupción suele aparecer en la última fase del dengue. La niña era inmune a la cepa, pero no podíamos estar bajo el mismo techo. Entonces sobrevinieron los peores cinco días de mi existencia.

viernes, 3 de febrero de 2017

Consejos por Semana

La Semana de la Cultura camagüeyana sigue en apogeo, con sus espacios habituales y sus novedades, con las ausencias de quienes ya no están en este mundo y hemos de devolver vivos al presente, con el empuje de una realidad que nos demanda buenas prácticas humanas.

Así se han movido las jornadas desde el primero de febrero, con expresiones de todo tipo,   del pensamiento a la ejecución artística, desde el ejercicio académico a la efervescencia de las tradiciones naturales, que solo es posible comprender y contener desde la lectura de lo simbólico. Apliquémoslo a un ejemplo.

El regalo de la canastilla al primer bebé nacido el dos de febrero, día del cumpleaños de la villa; es celebrar la ciudad –y más atrás, el asentamiento primigenio-- como la vida.

¿Cuál es la manera justa de corresponder a la cultura secular en una semana?, preguntamos cada año. Este, tomamos el consejo de Mildred de la Torre Molina, invitada al iluminador Encuentro de Escritores: “Sostenerlo en el recuerdo y reproducirlo en la creación”.

lunes, 30 de enero de 2017

Yiya Matraquilla

Casi nos dio un patatún. La operación debía durar prácticamente nada. Más nos demoraría el trayecto que, por cierto, de la casa hasta allí anduvimos menos de diez minutos, pero habíamos salido con el pie izquierdo porque aquella mañana nos tocó la mala.

Frescas como una lechuga llegamos a la ventanilla de información de la clínica estomatológica Centro, por el papelito para urgencias, como el doctor indicó la semana anterior.

--No hay agua. No estamos prestando servicios. Vaya a Pino Tres a ver…
Aquello nos cayó como una bala. Figúrese, no estábamos por un antojo. Mami tenía dos puntos por retirar de la encía.

Para la “sequía” afirmada, el salón de espera no lucía desierto, y personal de la clínica andaba casi como un día normal. Sin embargo, las dos mujeres siguieron rotundas, con cara de que lo nuestro no era su maletín.